lunes, 6 de enero de 2014

HUELLAS DE IDENTIDAD


Por qué tuvieron que ponerme un nombre
y añadirle detrás los apellidos
y así identificarme,
si yo quise nacer como la lava de un volcán
siendo ceniza de metal o manantial de esperma
saliendo de la gruta vaginal de la carne...?

Por qué me amamantaron si hubiese preferido
ser la primera gota que desató el diluvio,
ser el último grano de arena que saturó el desierto;
ser torre en el castillo y amurallar mi cuerpo
con la piel de las piedras
de la misma manera que el mar en la tormenta
se hace muro en las olas luchando contra el viento
y se hace impenetrable.

Yo no escucho la voz de la conciencia
cuando me habla de sentimientos puros,
amistades profundas, verdades absolutas,
amores verdaderos, paraísos perdidos o fiscales,
de la fauna salvaje enjaulada en un parque,
de seres racionales que matan a distancia
o me dice que un niño es tan solo
un hombre en miniatura.

Esa voz me parece la de una plañidera
que llora por dinero, desgarrando en la noche
las desgracias del mundo.

Ahora tengo la conciencia tranquila:
me encuentro sosegado entre la gran marea
de seres agitados ocultos en su sombra.
No me engaño pensando que la vejez es sólo
infancia y juventud tardía acumuladas.

La energía de un toro, las piernas de un atleta
son mi mayor nostalgia.

Las flores marchitadas y la quietud del aire
son mi mayor tristeza.

Busco lo que no encuentro: amigos infantiles,
la pureza del agua, el chopo centenario al borde del arroyo
que ocultaba en sus hojas el nido quejumbroso
en que nacía el viento,
las palabras con alma, el alma de los cuerpos,
las sílabas del aire convertido en aliento
que encuentran en los labios la magia de los besos;
el bálsamo en la herida
por el aire y el sol cicatrizada.

Detesto mis comidas sin hambre, mis bebidas sin sed,
los fármacos prescritos firmados con veneno,
las batallas ganadas por las causas perdidas.

La vida es un instante que surge de la nada
buscando el infinito.
Todo está en el presente. Nada importa
lo que se ha de vivir ni lo vivido.
Una pasión que atormentó la mente
sangrando en la memoria
es tan solo un paréntesis de angustia
que se quedó sin voz en el olvido.

Si el mar es el origen
en que nació la vida de la nada
por qué mirar abajo,
buscándome en el agua las raíces profundas
si pienso seriamente que el abismo es el cielo...?



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